¿Qué es una web app? En este artículo te lo mostramos y ponemos de relieve sus diferencias frente a las páginas web convencionales.

Piensa, por un momento, en tu plataforma digital favorita. ¿La consultas desde una aplicación desde la web o en ambas a la vez? No estamos locos, esta tercera opción es posible. ¿Has oído hablar de una web app? Pues te aseguramos que, después de leer este artículo, sabrás identificarlas (y las verás hasta en la sopa, todo sea dicho).
Imagina un híbrido perfecto entre una página web y una aplicación. ¡Listo! Ahí tienes al recurso del que te estamos hablando. Es como el Robin Hood del mundo digital, una fusión épica de tecnología y funcionalidad que está lista para salvar el día. ¿No era Robin Hood? Bueno, no todo se nos puede dar bien, a veces nos equivocamos.
Una web app es una aplicación a la que puedes acceder a través de tu navegador web. Te brinda la libertad de usarla en cualquier lugar y en cualquier dispositivo con conexión a Internet. ¿Que una aplicación está disponible solo para iPhone y tú no eres del club de la manzanita? Pues no te preocupes, que ahí tienes la solución.
¿Recuerdas cuando las páginas web eran estáticas y aburridas, como una biblioteca sin libros? Con este tipo de plataformas, ahora todo ha cambiado (para bien, menos mal). Ahora puedes disfrutar de experiencias interactivas y dinámicas, como si estuvieras navegando en una montaña rusa digital.
Hay ocasiones en las que parece que queremos convertirte en desarrollador de cualquier cosa. Pero esta vez estamos especialmente emocionados por el potencial de futuro que muestran las plataformas que estamos abordando.
No importa si tus usuarios están navegando en un ordenador, una tablet o un smartphone, este recurso se adaptará como un camaleón tecnológico a cualquier dispositivo (hala, más comparaciones). Olvídate de los problemas de compatibilidad y de que tus usuarios piensen que tu página ha quedado en el paleolítico.
Nada engancha más a un usuario que una experiencia de usuario impresionante. Con este tipo de recursos, tienes la opción de ofrecer interfaces interactivas, diseños elegantes y un rendimiento fluido. Estos tres factores, en conjunto, lograrán que tus usuarios se sientan como si estuvieran navegando en un tobogán de diversión. Como ves, hoy nos ha dado por las comparaciones.
Imagina tener una tienda abierta las 24 horas del día, los 7 días de la semana, sin importar en qué parte del planeta te encuentres. Eso es lo que una web app puede hacer por ti. Como está disponible a través de un navegador, tu aplicación está al alcance de cualquier persona con conexión.
La escalabilidad es otro de los beneficios que puede tener para ti. Podrás mejorar tu aplicación web rápida y fácilmente conforme vaya creciendo (que lo hará, acuérdate de estas palabras). Como te imaginarás, no es lo mismo tener 10 usuarios al mes que 10 000, pero podrás adaptarte casi en tiempo real.
Llegado a este punto, esperamos que hayas entendido que estamos hablando de una realidad distinta frente a las páginas web. De no ser así, apaga y vámonos. Es broma, seguiremos intentando que entiendas por qué son una oportunidad de futuro. Lo que haremos será poner de relieve sus diferencias.
La página web requiere actualizaciones manuales. Si deseas agregar contenido nuevo o hacer cambios, debes meter las manos en el código (a no ser que lo hagas con WordPress, claro). En cambio, la otra es como una máquina que va a 100 por hora. Las actualizaciones se realizan en el servidor, lo que significa que los cambios se reflejan automáticamente para todos los usuarios.
La web tradicional puede verse diferente según el dispositivo que utilices, pero no se adapta completamente. Es como si tratara de encajar en diferentes tamaños de zapatos, pero a veces se siente demasiado apretada o demasiado holgada. Por otro lado, la que abordamos es como un camaleón. Sí, ya te hemos dicho esto, pero es que es la realidad.
La página web es como un cartel gigante en una autopista digital. Puedes mostrar información, imágenes y enlaces, pero la interacción es limitada. En cambio, la web app es como una feria llena de juegos emocionantes. Puedes interactuar con formularios dinámicos, realizar compras online, chatear con bots y mucho más.
Una web convencional sigue una estructura predefinida, como un molde que no puedes modificar mucho. Puedes cambiar algunos colores y añadir tu logo, pero no mucho más. Por su parte, la plataforma que estamos abordando es como un sastre digital que confecciona trajes a medida. Puedes personalizar cada detalle según tus necesidades y preferencias.
Hay tantos tipos de plataformas como puedas imaginar (bueno, tampoco queremos que te estreses). Pero sí debes entender que existe una multitud de categorías. Hemos querido basarnos en la más habitual, que es según el contenido que se muestra y la manera de la que se hace. Estas son las tres principales.
Estas aplicaciones hacen posible una interacción completa entre el usuario y la aplicación. En este segundo tipo, normalmente, se permite el registro de cuentas de usuario para identificar diferentes perfiles. Un buen ejemplo serían los foros.
Dentro de este grupo se encuentran las aplicaciones web en las que el contenido se muestra sin posibilidad de interactuar o con una interacción muy limitada. Un ejemplo de una aplicación web estática podría ser un directorio telefónico en línea.
Está centrada en la gestión de una tienda online. Es un tipo más dinámico todavía que incorpora funciones típicas de un comercio electrónico, como la gestión de inventario y métodos de pago.
Como has visto, una web app es una pieza fundamental en el desarrollo digital actual. Su valor reside en la capacidad para personalizar, escalar e interactuar. Estas tres propiedades son primordiales en la actualidad, y ahora puedes dominarlas tú. Con una formación a medida, las tendrás en tu mano (o en tu mente, mejor dicho).
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