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Salvador Alfocea

Cuando hablamos de desarrollo web, mucha gente piensa directamente en programar. El backstage de cualquier sitio web o aplicación que funcione bien, esta hecho por un proceso meticuloso que abarca mucho más que solo código.

Aquí te comparto las 9 etapas clave del desarrollo web, explicadas de forma clara y práctica para que entiendas todo lo que implica llevar una idea a la realidad digital.

1. Entender los Requerimientos

Todo proyecto exitoso empieza con una buena definición de lo que se quiere lograr. Esto no es tan sencillo como parece, ya que muchas veces el cliente no sabe expresarse con claridad, y el equipo técnico puede interpretar algo completamente diferente.

Para evitar malentendidos, se usan herramientas como:

  • Historias de usuario: Un formato simple para definir quién necesita qué y por qué.
  • Identificar stakeholders: ¿Quiénes estarán involucrados o interesados en el proyecto? Esto incluye al cliente, los usuarios finales y cualquier otra persona afectada.
  • Estimar recursos: ¿Cuánto tiempo, dinero y personas serán necesarios?

Puedes tomar un curso de project management para entender como funciona el ciclo de vida del desarrollo.

2. Analizar y Planificar

Antes de empezar a construir, es importante sentarse a analizar. Aquí se trata de ver más allá del "qué" y profundizar en el "cómo".

  • ¿Qué roles serán necesarios? En proyectos pequeños, puede que una persona haga todo. En otros, se requerirán diseñadores, desarrolladores, QA y más.
  • ¿Cuánto tiempo llevará cada tarea? Una buena planificación reduce retrasos y sorpresas.
  • ¿Qué herramientas serán las mejores para este proyecto? Esto puede incluir software de gestión como Trello o Asana para organizar las tareas.

3. Diseñar la experiencia de usuario (UX) y la interfaz (UI)

El diseño no es solo cuestión de estética; también se trata de funcionalidad. Aquí entran en juego dos etapas clave:

  • Investigación de usuarios: Entender qué necesitan y cómo interactúan con sistemas similares.
  • Wireframes y mockups: Primero se hacen bocetos simples para organizar las ideas (wireframes), y después se pasa a diseños más elaborados que muestren cómo se verá el producto final (mockups).

El objetivo es que el equipo y el cliente tengan claro cómo será el producto antes de empezar a programar.

4. Elegir las Tecnologías Correctas

Una de las decisiones más importantes es seleccionar las herramientas y tecnologías que se usarán:

  • Frontend: Frameworks como React o Vue.js para la interfaz del usuario.
  • Backend: Lenguajes como Node.js o Python para manejar la lógica del servidor.
  • Bases de datos: Relacionales como MySQL o no relacionales como MongoDB, según lo que se necesite.
  • Aquí lo importante no es seguir modas, sino elegir lo que el equipo domina y lo que mejor se adapta al proyecto.

5. Pasar a la Acción: Programar

Una vez que todo está definido, llega el momento de escribir el código. Pero no es solo cuestión de sentarse frente a la computadora y empezar a teclear. Hay ciertos hábitos que marcan la diferencia:

  • Hacer tests unitarios: Estas pequeñas pruebas aseguran que cada parte del código haga lo que debe hacer.
  • Usar control de versiones (Git): Esto permite organizar los cambios y trabajar en equipo sin pisarse los dedos.
  • Revisar el código: Mirar el trabajo de otros no es para criticar, sino para mejorar la calidad general del proyecto.

6. Preparar el despliegue

El despliegue es el proceso de llevar el proyecto a un servidor para que los usuarios puedan acceder a él. Al principio, esto puede hacerse manualmente, pero en proyectos grandes se suelen usar herramientas de automatización como CI/CD (Integración y Despliegue Continuos).

Esto asegura que cualquier cambio pase por pruebas antes de publicarse.

7. Probar todo (QA)

Una vez que el proyecto está funcionando, llega el momento de asegurarse de que todo sea como debe.

  • Funcionalidad: ¿Las características funcionan correctamente?
  • Usabilidad: ¿Es fácil de usar para el público objetivo?
  • Rendimiento: ¿Carga rápido y responde bien bajo presión?

Estas pruebas no solo detectan errores, sino que ayudan a entregar un producto que cumpla con las expectativas.

8. Mantenimiento: El ciclo que nunca termina

Muchas personas piensan que el trabajo termina al entregar el producto, pero aquí es donde empieza realmente el trabajo, entramos en la fase de mantenimiento, el terror de toda empresa pequeña.

En esta etapa seguirás tres sub etapas.

  • Corrección de errores: Algunos problemas solo se detectan cuando los usuarios empiezan a usar el sistema.
  • Mejoras: A medida que el cliente o el mercado evolucionan, se pueden necesitar nuevas características.
  • Optimización: Hacer ajustes para mejorar el rendimiento con el tiempo.
  • El mantenimiento es clave para que el producto siga siendo relevante y útil.

Como consejo siempre recuerda que especializarte con las ultimas técnicas mas actualizadas de gestión de proyectos y mantenimiento. Tenemos una selección de cursos para esta etapa que puedes consultar.

9. Gestionar el proyecto

Desde el inicio hasta el final, gestionar el proyecto es fundamental para que todo fluya bien. Esto incluye:

  • Usar herramientas de gestión como Trello o Jira para organizar tareas.
  • Documentar decisiones y avances en plataformas como Notion.
  • Mantener una buena comunicación con el equipo mediante Slack, Google Meet o Zoom.

Conclusión

El desarrollo web no es solo programar; es un proceso complejo y de muchas profesiones que involucra análisis, diseño, gestión y mantenimiento. Hay muchísimo trabajo detrás del escenario que muchos no ven, pero que tu cliente si que puede sentir. Para tener éxito necesitas mucho trabajo y mucha especialización.

Seguir estas 9 etapas no solo ayuda a evitar problemas, es importante tener personas especializadas en cada etapa para desarrollar un buen producto.

Si estás planeando tu próximo proyecto web, recuerda que cada una de estas etapas tiene su importancia. ¡El éxito está en los detalles!