¿Sabes qué es el síndrome del impostor? Hemos querido reflexionar sobre salud mental para mostrarte un problema tan común como desapercibido hoy en día

Durante los últimos años —sobre todo, después de 2020—, la salud mental ha cobrado una extrema importancia. Como te imaginarás, todos necesitamos cuidarnos y reconocer cuál es nuestra situación. Precisamente, uno de los problemas que más se está dando a conocer es el síndrome del impostor. Te explicamos qué es y cómo puedes saber si es tu caso.
Desde la Organización Mundial de la Salud hasta el Ministerio de Sanidad, muchas son las instituciones que han afirmado mostrar preocupación por cómo evolucionan la ansiedad y la depresión en la sociedad. De acuerdo con la Fundación de Educación para la Salud, una de cada cuatro personas tiene o tendrá un problema de este tipo en nuestro país.
Por su parte, hay otras cifras que la misma institución aporta y que nos ayudan a comprender cómo de grave es el problema, también en España. Lógicamente, la pandemia no ha hecho más que agravarlas:
Con estas tres afirmaciones, sería suficiente para entender que estamos ante un problema de salud pública. Pero todavía hay otras cuestiones que contribuyen a entender el panorama al que nos enfrentamos:
Estamos en lo que podríamos denominar la cultura del éxito. Como parte de nuestra vida diaria, nos esforzamos por ser mejores y, sobre todo, más competitivos. Esta es una filosofía muy buena para nuestro desarrollo, eso no lo podíamos negar. Sin embargo, coincidirás con nosotros en que cualquier cosa, llevada al extremo, es contraproducente.
La realidad es que ese afán por ser el mejor es lo que hace experimentar el síndrome del impostor en ocasiones. Este trastorno hace que las personas no asimilen los logros y sientan que no están avanzando en la vida. Como consecuencia, surge el estrés y la ansiedad, que pueden dispararse hasta niveles insostenibles a medio plazo.
Una de las características más importantes es la baja autoestima, unida a una escasa motivación. La falta de confianza en uno mismo es otro rasgo común que, de hecho, seguro que ves en muchas personas. Lo mismo sucede con el perfeccionismo, que suele llegar a extremos insospechados que rozan la manía.
Queremos relajar algo el tono para acercarnos a ti y preguntarte algo: ¿Crees que puedes sufrir el síndrome del impostor? El diagnóstico solo lo debería hacer un especialista, pero tú puedes empezar a plantearte si tienes alguna condición que te haga ver las cosas de otra manera. Este es el primer paso para buscar ayuda.
Hay algunas cuestiones que te haremos y que te ayudarán a saber cuál es tu estado. No te preocupes, que no hay examen, no te daremos ninguna puntuación al final ni te convocaremos para julio:
Esta última pregunta la hemos puesto a modo de trampa (sabes que nos gusta jugar un poco). Muchas personas que sufren este trastorno afirman que la suerte es la que les ha llevado a estar donde están. Si tienes esa opinión, sentimos decirte que para nada es así. Estás aquí porque te lo has currado, hablando en plata.
Nuestro primer consejo, como no podía ser de otro modo, es que busques ayuda profesional. Un psicólogo puede ayudarte a dominar este problema, e incluso en la Seguridad Social puedes solicitarlo. Pero no esperes a que te den cita, empieza a trabajar por tu propia cuenta con algunas dinámicas que te daremos:
Con este artículo, hemos pretendido sensibilizar acerca de la necesidad de cuidar la salud mental. El síndrome del impostor se debe en parte, como todos sabemos, al estilo de vida ajetreado y estresante que llevamos en sociedad. Recuerda organizarte y prepararte para forjar una carrera profesional que, además de dinero, también te permita tener tiempo.
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