Mercado educativo y financiero 2026

Desde Bcas, como plataforma especializada en financiación educativa, estamos viendo esta evolución de forma muy directa. El mercado ya no está concentrado únicamente en bootcamps tecnológicos o programas intensivos de cambio de carrera.
Hoy financiamos una oferta mucho más diversa: formación profesional, cursos especializados, másteres, programas “executive” y otras formaciones orientadas al empleo.
Este cambio responde a una tendencia clara: la formación se está volviendo más continua, más modular y más conectada con las necesidades reales del mercado laboral.
Según el World Economic Forum, cerca del 40% de las competencias requeridas en el trabajo cambiarán de aquí a 2030. Además, el 63% de los empleadores identifica la brecha de habilidades como una de las principales barreras para transformar sus negocios.
Esto explica por qué la formación continua está ganando peso. El estudiante de 2026 no siempre busca empezar de cero. Muchas veces busca mejorar lo que ya sabe, adaptarse a nuevas herramientas, especializarse o ganar competitividad en su sector.
Para los centros de formación, esto supone una oportunidad importante: la demanda no viene solo de personas que quieren cambiar de carrera, sino también de profesionales que necesitan seguir aprendiendo mientras trabajan.
Durante años, gran parte de la conversación estuvo centrada en el reskilling: personas que necesitaban aprender nuevas habilidades para cambiar de profesión. Esa necesidad sigue existiendo, pero en 2026 estamos viendo crecer con fuerza el upskilling.
Eurostat muestra que las personas empleadas participan más en formación adulta que las desempleadas.
En la Unión Europea, el 53,9% de las personas empleadas de entre 25 y 64 años participó en educación o formación en 2022, frente al 29,2% de las personas desempleadas. Este dato confirma algo clave: la formación continua no ocurre solo cuando una persona está fuera del mercado laboral. También ocurre mientras trabaja.
En Bcas, esta tendencia fue una de las razones que impulsó el lanzamiento de Pago a Plazos en enero de 2026. Muchos estudiantes ya tienen ingresos, quieren seguir formándose y necesitan distribuir el coste de la formación de una forma clara y previsible.
Nuestros datos reflejan una tendencia: crece la demanda de pago fraccionado en perfiles de upskilling. El ISA sigue siendo una solución diferencial para determinados programas y perfiles, especialmente cuando el estudiante necesita flexibilidad vinculada a sus ingresos futuros. Pero el crecimiento de Pago a Plazos confirma que el mercado también necesita soluciones simples, predecibles y adaptadas a estudiantes que quieren compatibilizar formación, trabajo y planificación financiera.
Otro dato relevante de Eurostat es que el 86,5% de los adultos europeos que participaron en educación o formación en 2022 lo hicieron únicamente en actividades no formales.
Esto encaja con lo que vemos en el sector: cada vez más personas buscan cursos concretos, certificaciones, programas técnicos, formación especializada o aprendizajes aplicados a una necesidad profesional específica.
No siempre se trata de estudiar durante años. Muchas veces se trata de adquirir una competencia concreta en el momento adecuado.
Para los centros de formación, esto implica que la financiación no puede ser igual para todos los programas. No es lo mismo financiar un bootcamp intensivo que una FP, un máster, una certificación o un curso especializado. El precio, la duración, el retorno esperado y el perfil del estudiante son diferentes.
En España, la Formación Profesional es uno de los mejores ejemplos de esta tendencia. Según el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la FP alcanzó 1.188.901 estudiantes en el curso 2024-2025, con un crecimiento del 4,7% respecto al curso anterior. Este crecimiento confirma que la educación orientada al empleo está ganando protagonismo. La formación profesionalizante ya no es una alternativa secundaria: es una vía cada vez más relevante para acceder, mejorar o avanzar en el mercado laboral.
Desde Bcas, esta evolución también se refleja en la diversificación de los programas financiados. Hemos pasado de financiar principalmente bootcamps tecnológicos mediante ISA a acompañar a centros de distintas verticales: formación profesional, cursos especializados, másteres, programas executive y formación continua.
La Comisión Europea, a través de la Union of Skills, señala que casi cuatro de cada cinco pymes en Europa no encuentran el talento que necesitan. Cedefop también estima que casi el 50% de los adultos puede necesitar upskilling o reskilling, y que la demanda de trabajadores altamente cualificados será un 21% superior en 2035 frente a 2025.
El mensaje es claro: Europa necesita más personas formadas, más actualización de competencias y más acceso a formación de calidad. En este contexto, la financiación educativa deja de ser solo una forma de pago. Se convierte en una palanca de acceso.
En mayo de 2026, el Fondo Europeo de Inversiones y Bcas anunciaron un acuerdo de garantías respaldado por InvestEU que permitirá movilizar hasta 72 millones de euros de financiación para estudiantes en Europa.
El objetivo es facilitar el acceso a formación en másteres, formación profesional, bootcamps y programas ejecutivos, beneficiando a más de 14.000 nuevos estudiantes.
Para los centros, 2026 debería ser el año de medir mejor cómo impacta la financiación en la captación y matriculación de estudiantes.
Parte de nuestro trabajo será proporcionar toda la información que los centros de formación partner necesiten para poder llevarlos a superar sus objetivos.
Algunas métricas que son claves para aumentar ese número de estudiantes son:
Si la educación se está volviendo más continua y más diversa, la financiación también tiene que evolucionar.. ¡y para eso estamos nosotros!
La re-evolución ya está en marcha.